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PRÓLOGO
Esta historia comienza cuando un grupo
de adolescentes se encuentra con la escritora Linda Zerón y le realizan una
entrevista. Entre sus entusiastas e ingenuas preguntas surge una que pretende
saber cómo se escribe un libro, ¿es muy difícil escribirlo? Como respuesta
escucharon:-“Se necesita mucha preparación y trabajo. Pero si ustedes realmente
quieren escribir un libro lo escriben, lo trabajan y lo publicamos”. Al día
siguiente nos encontramos en el salón de aula y allí los adolescentes
propusieron reflejar la realidad de la vida adolescente desde el punto de vista
de ellos mismos. En esta instancia eligieron los temas, decidieron que harían
una antología de cuentos y formaron los equipos.
Los temas propuestos por ellos fueron
los referentes a las causas y motivos de los conflictos en la adolescencia,
diferencia entre los adolescentes del interior y de la capital, sexo, droga y
violencia familiar. Una sorpresa, una sorpresa fue lo que nos causó al escuchar
estos temas y de manera tan insistente, les preguntábamos si era lo único que
querían demostrar de la adolescencia, que pasaba con las cosas lindas, los
descubrimientos personales, las esperanzas, los ideales, los sueños y otras
cosas. Una sorpresa, desde mi percepción, porque, por una lado, los adolescentes
son especialistas natos en sorprendernos, y en esto consiste la
retroalimentación de la vida misma, la renovación, la transformación. Por otro
lado, parece que nosotros muchas veces nos negamos a ver los cambios
aparentemente tan repentinos de la vida, de las personas, de una sociedad y de
sus códigos y significados. Parece que queremos mantener lo que ya conocemos y
estamos acostumbrados o lo que es mejor, lo aparente ideal.
El
propósito primordial de esta experiencia es que sea significativa para ellos,
por esta razón preferimos que se hiciera una instancia previa a la creación de
los cuentos. Primero buscamos información sobre estos asuntos en distintas
fuentes, diarios, libros, internet y en entrevistas a distintas personas.
Manejamos la idea de que la información nutre la creación, consideramos que era
necesario tener un cierto conocimiento previo antes de hablar de asuntos tan
delicados como estos. Los alumnos aprendieron a buscar información, comentarla,
sacar conclusiones, reflexionar y comunicar sus propias opiniones. A lo largo de
toda la actividad los alumnos organizados en subgrupos iban contando sus
producciones e intercambiaban sus comentarios.
Luego
comenzaron a escribir los cuentos que tendrían como trasfondo los mismos temas
ya mencionados, lo que les darían un carácter especial. Parecía que la
insistencia por escribir sobre temas como la violencia y la droga era tanta que,
en general, la estrategia narrativa, las descripciones, la intervención del
narrador habían sido un poco olvidados. Cuando yo les preguntaba por qué tanta
acumulación de hechos de violencia con poca ambientación, ellos respondían que
lo importante era esos acontecimientos y se resistían un poco cuando lo guiaba
en lo referente a la producción narrativa y en la forma de expresar esos
mensajes, luego fuimos haciendo las correcciones y adaptaciones necesarias. Los
adolescentes se mostraron todo el tiempo convencidos de lo que querían
transmitir y el efecto que querían causar en sus lectores.
Como una
de las intenciones fundamentales de esta experiencia a nivel profesional buscaba
conocerlos en sus diversas manifestaciones y para esto también invite a otros
docentes a que escucharan sus cuentos y emitieran sus comentarios, cosa que no
recibieran únicamente mi visión en las distintas sugerencias, también realizamos
talleres de expresión con la presencia de sicólogos, ya que los temas y la
insistencia por los mismos me había sorprendido un poco, no se si por
prejuicios, pero lo importante era que quería compartir esta experiencia y
recibir otros aportes, otras miradas. Los sicólogos percibieron que la intención
de fondo de estos adolescentes era impactar con temas que nosotros los adultos
muchas veces hacemos caso omiso. Además la expectativa de que sus creaciones
sean leídas en otros países, por otros adolescentes, por otros adultos, buscan
impactar, según los propios estudiantes lo que pretenden es mostrar esos hechos
sin tabúes.
En una de
nuestras conversaciones explican que es esa la realidad que reciben todos los
días de los noticieros. Sin dudas que es un gran tema para reflexionar, los
padres, los educadores y los adultos en general, que les estamos transmitiendo a
nuestros adolescentes, que sociedad y que mundo les estamos dejando como
herencia. Agradezco a la experiencia vivida y compartida, y la invitación a
tales cuestionamientos, ¿serán éstos indicios de algún futuro?
Para
nosotros los poetas y escritores, creadores de muchos mundos, estos respetables
cuentistas nos devuelven a nuestro mundo terrestre con una sobredosis de
realismo.
Prof.
Edilson Teixeira
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